8 de agosto de 2008

Alexander Solzhenitsyn: Mi Tributo.


Alexander Solzhenitsyn: Mi Tributo.
Por: Marcelo Escalera.

“Puedo dar la cantidad de pérdidas humanas inmediatamente: SESENTA Y SEIS MILLONES DE MUERTOS. Estas son las pérdidas humanas en Rusia como resultado del experimento socialista: SESENTA Y SEIS MILLONES DE PERSONAS.

¿Con la guerra? (periodista)

No, sin la guerra, o sea descontando las pérdidas de la Segunda Guerra Mundial. Repito, desde 1917 hasta nuestros días las pérdidas humanas en Rusia ascienden a SESENTA Y SEIS MILLONES DE SERES HUMANOS”.
Alexander Solzhenitsyn, Alerta a Occidente, p. 254.


Las perdidas humanas gracias al socialismo son enormes, en todas partes del mundo un tirano socialista, un grupo terrorista o una revolución asesina a miles de personas para lograr su cometido de instaurar la igualdad, la justicia revolucionaria no es ciega, ella tiene enemigos y los señala despiadadamente, una vez en el poder hará todo lo posible para liquidarlos por el medio que sea, el terror es una máxima en la lucha revolucionaria.

También hay otras formas de terror que la revolución gusta de usar, el aborto es una manera de matar antes de nacer a niños inocentes, la propaganda, el lavado de cerebro constante en los institutos de educación que castran intelectualmente a las generaciones nuevas, pero también el hedonismo y el confort excesivo son formas de matar el espíritu de los hombres. ¿Como resistir?

Con fe y con valor, con fe constante en lo que se cree y con valor frente al terror, solo así se pueden derrotar las tiranías, las persecuciones sean físicas o espirituales solo se pueden resistir a través de una constante fe que mueva al hombre a reaccionar, reaccionar contra las miserias de los que imponen una verdad única, reaccionar contra la injusticia como forma de gobierno, reaccionar contra la mentira, reaccionar y reaccionar nunca rendirse.

Los campesinos cristeros que luchaban contra la revolución y morían con un Viva Cristo Rey! En su boca, los Vendeanos que reaccionaron contra el terror revolucionario y ni se inmutaron frente sus verdugos por mas crueles que fueran, ellos tenían fe en sus ideas y no claudicaron jamás. Igual a Solzhenitsyn que jamás quiso abandonar su patria y a la fuerza se le tuvo que expulsar y aun en la oscuridad del exilio supo brillar para que sus compatriotas no se sintieran abandonados.

En la hora en que Solzhenitsyn ha partido vale la pena recordarle con sus propias palabras, mi tributo es recordarle y seguir su ejemplo de lucha, jamás rendirse, repetir sus palabras:

PLEGARIA
¿Qué bueno es para mí vivir Contigo, Señor!
¡Qué confortante me resulta creer en Ti!
Cuando mi espíritu desfallece y deja de comprender,
Cuando los hombres más inteligentes no ven más allá del fin del día
E ignoran qué deberán hacer mañana,
Tú me mandas la clara certidumbre de Tu existencia
Y del cuidado que pones en que no se cierren todas las puertas del bien.

Llegado a la cumbre de la gloria terrena,
Miro con sorpresa el camino recorrido
Y que en soledad jamás yo habría descubierto,
Un sorprendente camino que a través de la falta de esperanza,
Me ha conducido hacia este lugar desde el cual he podido
Devolver a la humanidad el reflejo de Tus rayos.

Y Tú seguirás dejándome reflejarlos en la medida en que esto sea necesario.
Y si yo no tengo tiempo de hacerlo, Tú encargarás a otro que lo haga.

Alexander Solzhenitsyn.